• Daniela Urzola

Us: la amenaza del monstruo sistémico

Updated: Feb 24

Con una puesta en escena ambiciosa y un comentario autoconsciente sobre el género y su reflejo en la sociedad actual, Jordan Peele logra romper la maldición de la segunda película con Us: una importante pieza que cuestiona y deconstruye el canon cinematográfico con una auténtica historia de terror afro.

Us (Jordan Peele, 2019) DP: Mike Gioulakis

Santa Cruz, 1986. La segunda película de Jordan Peele, Us (2019), abre con un flashback que pone la historia en situación en medio de una atmósfera de suspenso e intriga. Adelaide, una niña pequeña, se encuentra con sus padres en un parque de diversiones. En algún punto la madre se da vuelta y hace un comentario: “Están filmando algo por el carrusel”. Esto, como el mismo Peele ha mencionado, es una referencia directa a The Lost Boys (1987), la película de Joel Schumacher en la que un grupo de jóvenes vampiros -al mejor estilo del glam ochentero- representaban el mayor peligro para los habitantes del pueblo ficticio de Santa Carla. Con este guiño, sutil pero directo, Us le da la vuelta a la idea de un peligro que amenaza desde las alturas para presentar una historia en la que el terror proviene de las profundidades -y de lo que en ellas se esconde-.


Us (Jordan Peele, 2019) DP: Mike Gioulakis

Para cualquier fan del terror es claro que The Lost Boys no es la única película con la que Peele establece un diálogo en esta segunda entrada al género. Us presenta un juego inteligente de meta-terror a lo largo de su desarrollo, con múltiples referencias a clásicos que evidencian el interés del aclamado director afroamericano por realizar un ejercicio autoconsciente de revisión del género. Se trata de una propuesta que sigue los pasos de Get Out, su revolucionario debut que, dos años atrás, presentaría una ingeniosa sátira del racismo en la sociedad norteamericana que proponía una nueva forma de aproximarse al terror desde la mirada del Black Horror. Con Us, Peele cuestiona el canon para revisar los lugares que históricamente han ocupado los personajes negros en las películas del género. Y lo hace mediante una historia cargada de simbolismo que, acompañada por una puesta en escena ambiciosa, presenta una crítica subversiva dentro y fuera del aparato cinematográfico.


Us (Jordan Peele, 2019) DP: Mike Gioulakis

La premisa de Us gira en torno a una familia afroamericana que, durante unas vacaciones de verano en su casa de playa, se ven confrontados por otra familia que luce exactamente igual a ellos. Ciertamente la figura del doppelgänger no es algo inexplorado en el género del terror. Sin embargo, lo verdaderamente innovador de la propuesta de Peele radica en la manera en que aquí se usa como una herramienta narrativa para abordar la interseccionalidad entre raza y clase. Los “tethered” en Us representan al Otro en todas sus acepciones. Pero aún más, representan el miedo que hay hacia ese Otro, hacia la diferencia, hacia todo aquello cuya identidad no queremos reconocer. Asimismo, esta figura del doppelgänger adquiere aquí una gran importancia no sólo narrativa sino también visual. Una que le permite a Peele jugar una y otra vez con elementos premonitorios o easter eggs a lo largo de la película. Todo esto ambientado por la banda sonora de Michael Abels, quien en su segunda colaboración con Peele mezcla instrumentos clásicos como los violines con los ritmos del hip hop noventero.

Us (Jordan Peele, 2019) DP: Mike Gioulakis

Us es una propuesta que le permite a Peele posicionarse como el gran maestro del Black Horror en la actualidad. En su segundo filme, el director mezcla la comedia propia de su pasado fílmico con el terror que lo caracteriza en la actualidad para dar vida a una crítica que es quizás menos directa que su antecesora, pero no por ella menos relevante. Los personajes en Us -liderados por una maravillosa Lupita N’yongo- son protagonistas negros que toman decisiones inteligentes y rápidas, que luchan contra todo lo que se les pone en frente, y que logran, contra todo pronóstico, no morir en la primera escena. Esto adquiere una doble importancia, en tanto dentro del género mismo significa un paso más hacia una verdadera representación de la población afroamericana, y por fuera del terror también implica una importante reflexión en torno a nuestros tiempos. Ha dicho Peele que Estados Unidos es, como país, “un espectáculo de terror para las personas afro”. Y esta afirmación no es azarosa. El Otro no es el monstruo al que nos enfrentamos, sino el racismo que crea esa división. Y el monstruo no es un villano cualquiera; es sistémico, es endémico y es la más grande amenaza que tenemos hoy.

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